- Total confesiones: 57687
- Total comentarios: 101
- Total Me gusta: 14816
- Total No me gusta: 8066
- Total vistas: 14831540
Una copia extra...
Lo laboral es que estoy cesante y ha sido un 18 desastroso. Hoy fuimos donde la familia de mi esposo, llevamos 13 años juntos con sus altos y bajos. Pero siempre hay algo y es que cuando toma a veces se va al chancho, hoy fue un día así, fue un cacho, le dije que no siguiera tomando porque teníamos que irnos, acto seguido se tomó lo que le quedaba al seco, en el uber dio la cacha y vomitó, que vergüenza!!! Le dije al chofer que tranquilo, que estaba vomitando en mi cartera (más encima) por suerte no manchó el auto.
No es mal hombre pero de vez en cuando tiene estas salidas que me hartan, siempre le digo que se mida con el copete porque se pone porfiao, ya estamos harto viejos para andar curaos cómo quinceañeros, yo también tomé, pero me moderé porque sabía que teníamos que irnos a la casa.
Ahora yace raja, más encima el perla se enojó y se quería dormir en el sillón. Me carga la gente curá, eso. Muy cuática?
Esperando mi cirujia
En agosto de 2026 me ofrecieron trabajar como tens en una mina, acepte y me debía hacer exámenes para subir un 17 de agosto fui me hice los examenes y me descubrieron el soplo q sabía q tenia y resulta q la dra me negó la subida me pidió un certificado por un cardiologo a lo que yo fui y el dr me mando hacer un eco doppler y resultó que tengo una falla cardiaca severa, me debo operar pronto y entro en el ges. Pero resulta como hospital público aun no pasa nada. Me quedé sin pega y no red de apoyo. Entonces tuve q buscar trabajo y encontré. Pero me pidieron mi historial medico, a lo que tuve que contar la verdad. Lo dije con miedo y resulta que me van apoyar en todo lo q necesite hasta me ofrecieron activar el seguro para los que son indefinidos. Les juro que casi llore en la oficina del gerente de rrhh. Y hasta me dieron las gracias por ser muy honesta con ellos.
También tengo miedo por que igual es primera vez que me siento apoyada. Ni mi familia me ha apoyado tanto como en esta empresa.
A si que le doy gracias a dios, a mi papá que esta en el cielo.
A veces las empresas si apoyan a sus trabajadores.
Espero ser un gran aporte para ellos por que es muy buena pega.
Perdido en la mente
Naciste en marzo del 62, siendo el segundo de siete hermanos, criado por un padre que, según tus historias, trabajaba seis meses al año y los otros seis se los tomaba. Por otro lado, tuviste a tu mamá hasta sus 82 años, quien, si bien fue una mujer estricta, siempre estuvo presente en tu vida, cocinando los mejores porotos con mazamorra de la historia.
Perdiste al amor de tu vida a los 41 años, un día de noviembre de 2002, dejando a tu hijo y a tu hija en la casa de la abuela materna, al cuidado de tu cuñada, porque así los niños no estarían solos.
Trabajaste de carpintero, nochero, rondín, guardia o como se llame. Siempre de manera esporádica, con poca continuidad y muchas veces a trato.
Dejabas los trabajos tirados porque los jefes te daban instrucciones, pero, como ellos no sabían más que tú, no aguantabas que te mandaran.
A tus hijos los veías los fines de semana. Primero en la casa de tu suegra, pero, como te pidieron plata para mantenerlos, preferiste que se juntaran a comer en el patio de comidas. Total, tus hijos eran bien parados y les iba bien en el colegio. Por eso no ibas a aguantar que te exigieran que pusieras para la mercadería o algo más, aunque eso significara que ni calcetines hubiera para ellos. Pero no importaba porque, según tu visión, a ellos siempre les diste todo.
La casa de tu suegra no era el paraíso. La violencia era el pan de cada día y con eso se alimentaron durante diez años tus hijos. Además, el machismo se entendía como parte de la convivencia, por lo que tu hijo jamás se sirvió un té, porque las mujeres se lo servían.
Pasada una década, a tu hija la golpearon hasta más no poder y te pidió ayuda. La llevaste a vivir contigo.
Durante cinco años te dedicaste a ser un padre parecido al tuyo, con una diferencia: a tu hija la viste como una enemiga. Ella se enojaba porque la casa no era una cantina, porque tenía que dormir encerrada en su pieza mientras en el living la tomatera era imparable y estaba llena de hombres. Pero ella era el problema.
Así que la echaste una y otra vez, mientras ella terminaba una carrera de noche y durante el día trabajaba recorriendo una ruta para pagar la luz, el agua y el gas, cuentas que, durante el tiempo que vivieron juntos, nunca tuviste que pagar.
A los cinco años quedaste solo porque nuevamente echaste a tu hija. Esta vez ya no fueron solo palabras. Hubo incluso amenazas de golpes y todo lo que tuviste a mano se lo tiraste.
Aun así, tu hija te invitaba a su casa, te compraba regalos, celebraba tus cumpleaños. Nunca le dijiste gracias ni un 'te quiero'.
Siempre faltaba algo: la comida estaba desabrida, el regalo no era como querías o, simplemente, no te gustaba.
En enero de 2026 tuviste una primera descompensación. Se te iba el habla, no sabías dónde estabas y tu hija llegó a verte. No querías ir a urgencias y, cuando finalmente fuiste, te enojaste porque se demoraban demasiado e hiciste un show.
Después de eso empeoraste. Se te paralizó la cara, arrastrabas los pies y te desorientabas. Entonces aparecieron tus hermanos, exigiendo que tus hijos te cuidaran.
Pero ninguno de los dos quiso hacerse cargo. No por odio ni por rencor. Simplemente porque los vínculos que deberían haber existido murieron en el año 2002, junto a tu amada esposa y su mamá.
Durante cinco años tu hija intentó reconstruirlos, pero fue imposible. Hay cosas que simplemente no pueden arreglarse.
Desde ese momento comenzaste a desaparecer, incluso dentro de tu propia mente. Te operaron y ahora ya no hay nada más que hacer. Ya no reconoces a tus hermanos y mucho menos a tus hijos.
Hoy, 18 de septiembre, no sabes ni quién eres y tampoco sabes quién nunca pudiste ser.
Probablemente mueras en pocas semanas, o quizás en no mucho más de dos meses. Ignoras todo lo que ha pasado a tu alrededor: el esfuerzo de tus hermanos y el dolor de tus hijos, que vivieron un abandono disfrazado de cuidado; que tuvieron que aprender a valérselas por sí mismos y, muchas veces, también por ti.
La vida es rara, porque no mide las cosas que hace. Simplemente las hace pasar, sin pensar en lo que queda atrás.
Hoy queda la angustia constante de recibir la noticia de tu partida, que podría llegar incluso ahora mismo o dentro de un mes.
Queda una historia sin cierre, sin una última conversación y sin la posibilidad de saber cuándo ocurrió realmente tu desaparición.
Porque hoy, después de todo lo que te pasó, ya no puedo saber cuándo fue la última vez que hablé con mi papá.
Libre para celebrar
Soy Chileno, alguien me puede explicar que se celebra este día 18 de Septiembre que todos los años nadie en ningún lado lo puede explicar? Porque para mi si es por celebrar un hito decisivo y es la fecha en donde si celebro a los héroes de la patria es el 5 de Abril donde las tropas del ejercito libertador derrotó al ejercito realista, con más de 5000 hombres combatiendo por 6 horas bajo un intenso fuego en los cerrillos de Maipo para que en el atardecer nuestros heroes se dieran el anhelado abrazo en la actual av camino a rinconada con av el olimpo, dando por consolidado nuestra independencia. Yo ya celebré hace rato...
El minuto de decir adiós...
#cierre de la confesión 29806 — Y al final, sí llegó el minuto de decir adiós
Han pasado 8 años desde aquella confesión.
Quizás algunos se preguntaron qué pasó con nosotros. Si nuestras parejas se enteraron, si alguno terminó dejando todo por el otro, si aquella historia de “nos buscamos en otra vida” finalmente tuvo algún desenlace.
La respuesta es bastante distinta de lo que probablemente muchos imaginaron.
Ninguna de nuestras parejas se enteró de nuestra historia.
Durante años seguimos siendo amantes, amigos, confidentes y partners. Nos acompañamos en momentos importantes, nos hablamos prácticamente todos los días, tuvimos videollamadas, viajes, encuentros y también muchas conversaciones que iban mucho más allá de la atracción que originalmente nos unió.
Pero la vida siguió avanzando.
Ella terminó separándose de su pareja. No fue por mí ni por nuestra relación. Fue por una historia de maltrato y VIF que durante mucho tiempo no logró ver con claridad. En un viaje a Estados Unidos, estando sola con él y su hijo durante un año, tuvo la oportunidad de mirar su vida desde otra perspectiva. Yo estuve ahí, como amigo, ayudándola a abrir los ojos, pero la decisión de salir de esa relación fue de ella.
Yo también terminé separándome.
No por infidelidades ni porque quisiera irme con otra persona. Fue una decisión conjunta con la mamá de mi hijo. Simplemente llegó un momento en que entendimos, con bastante madurez, que nuestras vidas estaban tomando caminos diferentes.
Y así como nos habíamos prometido tantas cosas en aquellos años, también aprendimos algo importante: quererse no siempre significa quedarse juntos.
Cada uno tomó su camino.
Nos seguimos apoyando, pero nuestras vidas comenzaron a cambiar. Encontramos nuevas parejas, construimos nuevas familias y seguimos adelante.
Hoy él tiene otro hijo y está feliz. Tiene una relación fortalecida con la mamá de su primer hijo y aprendió que una separación también puede transformarse en una relación de respeto y cariño cuando ambos ponen a los hijos por delante.
Ella está comprometida con un médico y también está feliz, construyendo una vida completamente diferente a aquella que tenía cuando nos conocimos.
Y nosotros...
Nosotros finalmente llegamos al minuto que durante tantos años parecía imposible.
El minuto de decir adiós.
No hubo peleas.
No hubo traiciones.
No hubo una escena dramática.
No hubo un “elige entre tu vida o yo”.
Simplemente entendimos que nuestra historia había cumplido su ciclo.
Ocho años de amantes.
Ocho años de conversaciones.
Ocho años de complicidad.
Ocho años de ser parte de la vida del otro de una manera que probablemente nadie más entendió.
Y quizás lo más bonito es que ninguno de los dos necesita arrepentirse.
Fuimos importantes el uno para el otro. Nos acompañamos cuando lo necesitamos, aprendimos, crecimos y también nos ayudamos a encontrar el camino hacia las vidas que hoy tenemos.
Hace años dijimos que nos buscaríamos en otra vida.
Hoy ya no sé si eso sea necesario.
Porque en esta vida nos encontramos.
Nos quisimos.
Nos hicimos compañía.
Nos ayudamos a crecer.
Y cuando llegó el momento, tuvimos la madurez para soltarnos.
Cada uno está feliz.
Y creo que ese es un buen final para una historia que comenzó con una visita a una oficina, siguió por WhatsApp, videollamadas, viajes y ocho años de una relación que nadie más conoció.
Quizás algunas historias no están hechas para durar toda la vida.
Algunas están hechas para acompañarte durante una parte de ella.
Y después, simplemente, llega el minuto de decir:
Gracias por haber estado ahí.
Felices.
Cada uno en su camino.
Dinero perdido...
Hice algo que ya aprendí que no debo volver a hacer: le presté $250.000 a una seudoamiga porque no tenía dinero para pagar el arriendo. Después encontró trabajo, pero me bloqueó de todas partes y, a lo más, me ha respondido algún correo electrónico.
Mi pregunta es: se puede hacer algo legalmente para recuperar ese dinero, incluso solicitar alguna medida como embargo si corresponde, o simplemente debo asumirlo como una lección y no volver a prestar dinero sin dejar algún respaldo formal?
Ambiente pesado
Hola amigos. Hace 3 días entré a trabajar y el primer día todo bien. En un supermercado pequeño (no es de esos populares como el elefante, ni el de la Santa que te conoce ni el que lleva una U). Pero ya llevando mi tercer día, una mujer empieza a gritarme que me equivoco mucho; puedo asumir mis errores pero NO así, lo peor es que esa lady es lo más chupamedias de la jefa del local. Al principio la jefa de local fue bien amable conmigo y que la lady como no estaba en turno, el primer día fue bien agradable el ambiente. Segundo día la jefa se fue temprano y así la otra chupamedias aprovechandose de eso, quedó a cargo y empezó a grito pelado a reprochar a un compañero nuevo, el pobre salió súper afligido de turno y no volvió más. Así que la lady se desquita conmigo y puso a la jefa de local en mi contra, quien no quiso escucharme.
Me fui llorando y le pedí a la jefa zonal que me cambie de local. Espero que me vaya bien. O si no, tendré que tomar otra decisión. Con lo que me costó encontrar pega, como para que una mujer malcriada y gritona venga a buscarme drama... mi compañero y yo somos los únicos chilenos y a los que peor nos tratan. Lamentablemente una mujercita deja mal parado mi género también. Yo antes había trabajado en supermercado y otras tiendas (retail) y jamás había tenido problemas como ahora.
El cliente permanente
Para la amiga de la confesion del servicentro... trabajé en uno de la misma cadena en la ruta 5 sur en chillán. En temporada baja siempre pasaba un 'camionero' pantalon café camisa blanca, se veia claro como entraba al local, se acercaba a la caja y luego quedaba parado en las barras como si tomara café, se sentia el sonido de la taza golpeando el platillo, se sentia su respiracion y el sonido de la puerta. Era sagrada su visita y ya todos lo 'conociamos'. Finalmente lo tomabamos como un cliente más. Ya cuando llegaba era porque el turno de noche estaba por finalizar, Si derrepente cuando estabas sola en el turno te asustabas o saltabas del susto por el ruido de la respiracion, pero le hablabamos normal como si fuera una persona.
Un dia ya poniendonos serias, preguntamos que habia pasado con el, y decian que era un cliente frecuente y choco en el camion cerca del local porque se habia quedado dormido, asi que asumiamos que nunca se dio cuenta realmente que murio. Debe ser lo que pasa con esas personas en el servicentro, que realmente no alcanzaron a darse cuenta que murieron y siguen ahi trabajando. No deberias renunciar, porque no son personas que te haran daño.
El alma en pena...
Hola tío admin, porfa déjalo en anónimo. Necesito desahogarme porque ya no sé si me estoy volviendo loca o que...
Hace unas tres semanas entré a trabajar a una estación de servicio en la tienda de la bencinera... acá en Santiago. La verdad entré re urgida por las lucas, así que cuando me ofrecieron turnos rotativos (incluyendo tarde y noche) acepté de una.
El tema empezó en mi segunda semana. Uno de los compañeros más antiguos, mientras me enseñaba a hacer inventario, me soltó de la nada: 'Oye, ten cuidado cuando vayas a la bodega chica del fondo, trata de no quedarte sola mucho rato ahí'. Yo me reí, pensé que era la típica talla pesada que le hacen a la nueva para asustarla...
Pero el compadre se puso serio, me miró y me contó lo que pasó hace unos meses... el accidente de la camioneta que se metió con todo al local y donde lamentablemente falleció gente de la estación. Yo me acordaba de haberlo visto en las noticias en su momento, pero nunca até cabos de que había sido exactamente en este local. Resulta que el impacto afectó justo la estructura trasera donde remodelaron esa parte para hacer la bodega y el pasillo interno.
Desde que me lo contó, la cabeza me empezó a maquinar. Pero lo cuático no fue la historia, fue lo que empecé a vivir yo misma.
En la tienda hay una bodeguita chica al fondo donde dejamos los jarabes de café, servilletas y las cajas de bebidas para reponer. Cada vez que me toca ir sola a buscar mercadería, el ambiente cambia de golpe. Es una pesadez en el aire brígida, se siente un frío helado que no es de aire acondicionado ni de los coolers, es esa sensación que te eriza los pelos de los brazos al segundo.
La semana pasada estaba contando unas cajas y juro por mi vida que sentí clarito una respiración detrás mío. Me di vuelta de un salto pensando que era el supervisor y no había nadie. El martes fue peor: estaba agachada buscando unos vasos y escuché pasos rápidos justo al lado del estante, y un paquete de bolsas que estaba bien metido se cayó al suelo solo. La puerta de esa bodega es metálica, la chapa está media suelta y suena fuertísimo cuando alguien la abre, así que es imposible que alguien entre sin que te des cuenta.
Hablé con otra compañera y me reconoció que a ella también la penan; que en el turno de madrugada se sienten ruidos de cosas moviéndose adentro de la bodega incluso cuando está con llave.
Cabros, de verdad no sé qué hacer. La pega la necesito con el alma, está peludísimo encontrar trabajo hoy en día y no me puedo dar el lujo de renunciar. Pero cada vez que me toca el turno de noche se me aprieta la guata y me da una angustia terrible cada vez que tengo que ir al fondo a reponer mercadería. Siento que ese lugar quedó con una carga muy pesada.
A alguna de las chicas (o chicos) que trabajen en bencineras o locales 24/7 les ha tocado vivir algo parecido?... Cómo lo hacen para aguantar el turno sin terminar con los nervios destrozados?...
Lazos familiares
Me cargan las fiestas familiares, todo lo que obliga a estar con la familia. Más que nada por la desagradable de mi hermana mayor que tiene 40 años, nunca ha trabajado en su vida y vive con mi papá, aparte de eso es enferma psiquiatrica, la llevaron al médico y se toma 10 pastillas al día para hacer algo o sino duerme todo el día y también le gusta mucho el carrete de fin de semana, con los amigos trata de aparentar que ella está a cargo del negocio de mi papá para que cuidar las apariencias, pero es todo mentira si mi papá lleva ese negocio solo.
Me tiene chata... ella estudió una carrera y la tesis se la hizo una compañera aparte de que mi hermana la invitara a carretes. Después mi hermana se llevó un peor es nah a la casa a vivir con ella y mi papá por muchos años sin nunca pagar arriendo. Lo único que quiero es desligarme del ambiente tóxico que me obligue a estar con mi hermana. Mi padres la aman igual porque es la hija y tengo muchas discusiones con mi mamá por lo mismo, porque la defiende igual y dice que se está portando mejor con las 10 pastillas que le dio el psiquiatra. Yo la detesto de puro presencia y por eso me mando a cambiar si ella tiene que ir a la casa. Espero pronto ya poder independizarme y no tener que verla nunca más. No vivo con mi hermana, solo con mi mamá y pago cuentas en la casa. Pero hay situaciones que me obligan a tener que verla por cosas familiares.
Bueno ese es mi desahogo. Para amar a un hermano tiene que haber una conexión y confianza increíble. No fue mi suerte. Sería mi confesión.
